Todas las actividades humanas provocan modificaciones en el ambiente: consumen recursos y emiten sustancias. Por eso es importante medir dicho impacto. ¿Cómo? Mediante el análisis del ciclo de vida de un producto. Este también permite ver qué diferencias hay entre dos procesos de fabricación del mismo producto o entre dos productos diferentes. Aquí te lo explicamos.
El ciclo de vida de un producto se basa en que todos los productos tienen una vida finita. Estos nacen con su introducción al mercado y tienen una etapa de crecimiento, un periodo de madurez y un declive, que termina con su salida del mercado (Román, s.f.).
El análisis del ciclo de vida de un producto, servicio o actividad (ACV) facilita la evaluación del impacto ambiental que cada uno genera durante todo su ciclo de vida. Es decir, desde la obtención de la materia prima y su transporte, hasta la elaboración del producto, su distribución y utilización. Incluso puede ir hasta cuando es reutilizado, reciclado o desechado (Román, s.f.). Por lo tanto, tiene en cuenta (Estévez, 2013):
La Asociación de Empresas de Correo de la República Argentina (AECA), con ayuda de la empresa Zonta y la Universidad de Belgrano, realizó un análisis del ciclo de vida del servicio de recepción y envío de una carta simple, a un destinatario que se encontraba a 700 kilómetros.
Para eso, calculó el consumo de energía (gas y electricidad), las emisiones del transporte comercial, los residuos sólidos urbanos generados y el papel utilizado. Al finalizar, concluyó que la emisión del proceso es de 3,92 g de Co2, 25 g de papel y 28,92 g del total de emisiones. Para llegar a este resultado, analizó las 6 etapas del proceso (Zonta, 2011):
En 2017, Coca-Cola pidió a la empresa Dictuc hacer un análisis del ciclo de vida de un producto para comparar los principales envases familiares de la bebida. Este estudio se centró en los envases y sus insumos relacionados, como tapas y etiqueta. Así pues, solo se indagó en el impacto de los materiales, insumos y procesos de los envases. Específicamente, se compararon tres formatos: PET 1.5, vidrio 1.25 y RefPET 2.0. (Dictus, 2017).
El análisis del ciclo de vida de un producto consideró la medición de la huella de carbono, la generación de residuos y otros impactos. Estos son: huella hídrica, acidificación, reducción de la capa de ozono, eutrofización, formación de smog fotoquímico, daño humano (material particulado, cancerígenos y no cancerígenos) y ecotoxicidad (Dictus, 2017).
El estudio tuvo en cuenta la producción, el transporte y consumo de Coca-Cola para distintos formatos de envases. Los resultados fueron un apoyo para la toma de decisiones estratégicas de la empresa. Esto, en cuanto a qué formatos favorecer y en qué etapas concentrar esfuerzos para reducir su impacto ambiental (Dictus, 2017).
Quizá estos ejemplos permitan comprender mejor el análisis del ciclo de vida de un producto. Esta herramienta es muy útil para que las empresas identifiquen cómo y cuándo son más contaminantes. Así pueden prevenir esta contaminación desde su origen, como sugirieron ya varias cumbres ambientales. Por ejemplo, haciendo uso de energías limpias.
Además, al incrementarse la eficiencia, se hace un mejor consumo energético y de recursos. Y, por tanto, se reducen gastos. Anímate a explorar esta herramienta, a difundir sus beneficios o a ponerla en práctica en tu negocio. Promoviendo el análisis del ciclo de vida de un producto contribuirás al cuidado ambiental y a la sostenibilidad.
BIBLIOGRAFÍA.
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